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Ética

Ética

¿Qué es el especismo?

El especismo se extiende en nuestra cultura también a los perros, los gatos y otros animales «de compañía». La mayoría de nuestros conciudadanos no sólo rechazaría el consumo propio de estos amigos del hombre, sino que lo censuraría enérgicamente y con aversión como acto «inhumano»; y a continuación se comería sin ningún remordimiento un «buen filete de ternera».

 

Pero ¿qué diferencia hay entre un perro y una vaca, entre los «peces de colores» y los boquerones, las pescadillas o los atunes? ¿Qué ética da a unos animales más derecho a la vida y al cuidado que a otros? El hombre primitivo iba desnudo, vivía en cuevas, conocía el valor de una vasija hecha con sus propias manos y tuvo que cazar y vestirse con pieles para sobrevivir, pero sin torturar a los animales toda su vida.

 

Los animales necesitan cariño y cuidado, todos los animales sienten el miedo, el dolor y el sufrimiento, y pueden ofrecernos el mismo afecto que los llamados «animales domésticos», para los cuales estaríamos dispuestos a hacer lo que fuera con tal de que no sufran y puedan vivir el mayor tiempo posible. A los otros animales no se les da esta oportunidad, nacen, o mejor dicho «son producidos» para morir. Muchos de ellos ven la luz del día por primera vez en su vida cuando van camino del matadero. Una vida llena de sufrimiento desde el nacimiento hasta la muerte.

 

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Un hombre creé que el gato es más importante que el ganado.

A menudo, los argumentos racistas no son más que malos pretextos, lo que no nos exime de examinarlos. No basta con denunciar a los racistas por malos, ya que, a menos que sean eliminados, será necesario poder convencerlos. Y también, en el caso del especismo, el papel de malos lo desempeñan casi todos los humanos, valiéndose de los mismos argumentos que los racistas para justificar la supremacía que se conceden a sí mismos.

El racismo y el especismo son ideologías estrechamente vinculadas y su semejanza sería evidente para todos si no fuera que, justamente, los antirracistas son en su mayoría especistas y por lo tanto les conviene no percibirla. La voluntad que tienen de combatir el racismo sin poner en peligro el especismo los conduce, cueste lo que cueste, a defender posturas indefendibles, que sin embargo presentan como esenciales para el antirracismo. Siendo impensable para ellos la idea de igualdad animal, es contra los otros animales que quieren asentar la igualdad humana.